No Te Dejes

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Durante estas semanas los jóvenes hemos sido los protagonistas de las noticias del país. Por lo que quiero comenzar dando el siguiente dato: la generación Millennial o generación “Y” somos los que nacimos entre los años 1981 y 1998 y la generación “Z” son los que han nacido desde el 1999 hasta el presente (años aproximados); es decir NO todos los jóvenes son millennials. Pero recientemente, un famoso cantante llamado Benito Martínez, le puso nombre a una generación “nueva”, que realmente es la mezcla entre ambas generaciones, la generación del “Yo No Me Dejo”. Desde que escuchamos ese nombre/descripción nos encantó y lo adoptamos, creo que todavía no nos habían descrito de forma tan certera. Y es que desde el 14 de julio los jóvenes hemos sacado la cara por el país, como dicen, “rompimos el hielo”, para decirle a Ricardo Rosselló, al resto del gobierno y al mundo entero, “párame eso ahí, con nosotros no, ¿oiste?”.

Hace tiempo llevo observando y aguantando como de forma (quiero pensar que sin querer) despectiva,  algunxs de las generaciones anteriores hablan de nosotros. Somos conscientes que tienen más experiencias que nosotros en cualquier ámbito de la vida, eso no los hace “seres superiores“.

Pero eso no les da derecho a vacilar o minimizar nuestros pensamientos, ideales y/o creencias, simplemente por que no les encajan en sus mentes. “En nuestros tiempos, hacíamos esto y no pasaba nada; se podía “vacilar”, y nadie se quejaba o se ofendía”; y así decenas de veces lxs hemos escuchado mientras se refieren a algo que hizo o dejó de hacer un millennial o un Gen Z. Siempre que escucho afirmaciones como esas me pregunto: ¿De cuando acá tenemos que ser iguales a ellos en todo? ¿Por qué no mantener lo que aún es saludable y funcional, mejorar lo que se debe mejorar pero también descontinuar lo que no es sano o simplemente ya no va acorde con éste tiempo?

Dicho lo anterior, no me refiero a cambiar los valores y principios que son necesarios para el sostenimiento y orden de nuestra sociedad. No está en discusión la importancia de los sabios consejos de nuestros padres, madres, abuelxs en nuestras vidas. A lo que sí hago énfasis es a esas costumbres, pensamientos y acciones que se normalizaron en sus tiempos pero no es que sean correctos. Por ejemplo, los chistes machistas -reflejo de la cultura patriarcal- y sobre los homosexuales. Y ahora que levantamos la voz en contra de eso, nos llaman sensibles y “acomplejadxs”, solo porque no estamos de acuerdo con hacer sentir mal a otro ser humano. No es que somos perfectos o mejores que las generaciones anteriores, lejos de eso, sabemos que nos falta mucho por aprender. Pero hemos decidido ser inconformes. Nos gusta indagar más sobre los asuntos. Por lo que tendemos a llevar la contraria en asuntos que no les agrada que cuestionemos; el mejor ejemplo es la situación actual: la política y el gobierno de nuestro país. Tampoco podemos olvidar, como pasa con todas las generaciones, somos productos de la cultura y el ambiente en el que crecimos -de la generación anterior-. Los millennials, tenemos gente buena y gente mala, así como hay en todas la generaciones. Tristemente, veo que siempre se resalta lo negativo de esta generaciones Y y Z. Hasta estas pasadas semanas, en las que algunos, sí han reconocido nuestras fortalezas y bondades, no dejándose llevar sólo por lo negativo.

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Ésta semana venía a mi mente el versículo de 1era Timoteo 4:12 en el que Pablo aconseja a Timoteo diciéndole: “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta y en amor, fe y pureza”. Sé que puede sonar incómodo y algunos ya estarán buscando los videos del perreo frente al templo Católico o los graffitis en las paredes, porque, de nuevo, solo se enfocan en lo negativo. Pero si bien Pablo le decía esto a Timoteo, creo (mi mera opinión, sin grado teológico aun), es porque Timoteo era diferente a los religiosos de su época. Timoteo no hablaba ni actuaba como ellos y quizás lo estaban menospreciando por ser el más joven entre ellos. Adoptando éste versículo a nuestra actualidad, diría que los jóvenes (la mayoría) sí podemos ser ejemplo. Amamos por encima de las diferencias (de cualquier tipo), buscamos la inclusión (nadie debe vivir en soledad), no queremos que nuestras acciones lastimen al resto (pensamos hasta en el medio ambiente), deseamos conocer y acercarnos a Dios; parecernos más a Jesús que a cualquier líder religioso. Nuestros deseos de un mundo mejor son genuinos. Pero estamos HARTOS de que nos digan “no se puede, siempre ha sido así”. Nos juzgan por ser “rebeldes” y “malcria’os” porque no les agrada la idea de que “les cambiemos los muñequitos” y no dejemos las cosas como están.

Por último, les pido disculpas si se han sentido ofendidxs por algunas de las expresiones y acciones realizadas en las pasadas semanas por esta generación revoltosa, inconforme y cansada. Disculpen si se ofendieron por “las malas palabras” (que yo sé que también dicen), es que entendemos que hay cosas peores por las cuales indignarse u ofenderse y una “mala palabra” (en público) era solo parte de nuestro grito de hastío. Nuestra búsqueda de justicia, paz y restauración en Puerto Rico no va a ir acorde a sus ideales porque decidimos ser diferentes. Si usted logra entender eso antes de levantar su voz o sus dedos para criticarnos y condenarnos, levantaremos el país con más fuerza y rapidez. Gracias.

A ti, millennial y Gen Z: NO TE DEJES!

-Wilniady

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